Los/as
90 directores/as departamentos (es decir, el 75%)
firmantes del escrito presentado al Rector y que
sirvió de presión para que no se aprobara la primera versión del POD en Consejo de Gobierno, básicamente solicitaban que el recorte no
solo afectara al 47% de la plantilla de personal docente permanente que disfruta de una minoración por tener 3 o más sexenios (es, con creces, el concepto de minoración más mayoritario en la plantilla).
Querían que ese recorte se extendiera al resto (38%) que disfruta de minoraciones por gestión, investigación (sí, resulta que hay investigación que no se refleja en 3 o más sexenios) y otros. Este resto
recibe minoraciones por compensación a una actividad universitaria que beneficia a la comunidad (no tiene como objetivo único, y loable, por supuesto, mejorar el salario personal)
y que le consume tiempo actualmente (no basado en una trayectoria y antigüedad), como es gestionar departamentos o facultades (
el 14% del personal tiene minoraciones de gestión pero no por sexenios), dirigir proyectos de transferencia o investigación (también un 14%), o
atender a estudiantes con necesidad específica de apoyo educativo. Tampoco olvidemos que el 35% tiene uno o dos sexenios vivos. O sea, que
más del 80% de la plantilla docente permanente tiene los sexenios que le corresponden (lamentamos si este dato ha decepcionado a quien considera que pertenece a una élite por tener sexenios).
En un ejemplo de manual de confundir igualdad con equidad, resulta que, desde su perspectiva, el recorte solo es válido si perjudica a todos. Es muy clarificador este párrafo del escrito de directores y directoras de departamento: “Entendemos que, de aplicarse, esta medida incrementaría la carga docente únicamente del PDI con actividad investigadora reconocida. Ello introduciría un elemento de desigualdad entre el personal de nuestros departamentos, ya que quienes no desarrollan investigación activa mantendrían inalterada su carga docente o, incluso, podrían verla reducida como consecuencia del incremento asignado a sus compañeras y compañeros investigadores.”
Ni una sola mención incluye el escrito en relación con el impacto que tiene el recorte en necesidades de contratación, el verdadero problema de esta medida que impedirá la renovación de la plantilla o que cargará a los departamentos con nuevas responsabilidades docentes sin apoyo de nuevo personal (razón por la cual CCOO no votó a favor en la mesa sectorial del PDI ni de la primera ni de la segunda versión). La principal preocupación del escrito es que el recorte recaiga solo en quienes tienen minoraciones por sexenios.
La primera versión del POD que llegó a Consejo de Gobierno incluía, a propuesta del Equipo de Gobierno, reducir de 60 a 45 horas para quienes tienen 3 sexenios (el último aún vigente) y de 80 a 60 para quienes tienen 4 o más. Esta segunda versión que llegó hoy al Consejo de Gobierno, también a propuesta del Equipo de Gobierno, reduce a 50 horas (en lugar de 45) y a 70 (en lugar de 60) , respectivamente. Es decir, se han ganado 5 y 10 horas, respectivamente. A cambio, se reducen también 10 horas al resto del personal con más de 30 horas de minoraciones (el 21% de la plantilla, 620 personas) y se elimina la reducción por edad a partir de 65 años para quienes no tenían minoraciones por sexenios (130 personas).
El resultado es un recorte aún mayor que el primero (en lugar de 11.300 horas, ahora serán 15.700) y que perjudica a mucho más personal. Además, esta segunda versión, respecto a la primera, penaliza al 40% de los departamentos (que aglutinan un PDI de 2.120), deja en una situación similar al 50% y beneficia al restante 10% de departamentos (PDI acumulado de 450). La única rama beneficiada es la de Ciencias con -830 horas mientras que Arte y Humanidades se perjudica con 1.460 horas, Ciencias Sociales y Jurídicas con 2.040 horas, Ciencias de la Salud con 1.230 horas e Ingeniería y Arquitectura con 500 horas. Véanse las siguientes gráficas.
Estos días insólitos que hemos vivido en la Universidad de Granada, donde los directores y directoras de departamento se han arrogado la representatividad del PDI y han doblado el pulso al Equipo de Gobierno, al Consejo de Gobierno y a las organizaciones sindicales, no refleja otra cosa más que lo evidente: representan o hablan en nombre de una parte del personal de sus departamentos (incluso en nombre de ellos mismos, pues no ha habido una consulta al departamento en la mayoría de casos) y no por intereses globales de sus departamentos, sino por mantener la distinción de un colectivo que, a su parecer, es el principal sustento de esta Universidad. ¿Quién representa a ese grupo reducido en cada departamento sin minoraciones por sexenios? El PDI es mucho más que la suma de directores/as de departamentos, así se recoge en los Estatutos y por eso hay elecciones cada 4 años para determinar los representantes de los/as trabajadores/as. Las organizaciones sindicales, a diferencia de los/as directores/as de departamento, sí tienen una visión global de la universidad y sí defienden modelos de universidad, no intereses particulares.