La Mesa Sectorial PDI no puede convertirse en un mero trámite formal desprovisto de contenido real. La negociación colectiva exige buena fe, respeto institucional y reconocimiento efectivo del trabajo realizado por las partes. Y precisamente por ello resulta difícilmente comprensible que, tras un proceso negociador prolongado, en el que se alcanzó un acuerdo entre el Equipo de Gobierno y las organizaciones sindicales -acuerdo que consta expresamente en acta-, se pretenda reabrir la negociación sobre nuevas bases y con una propuesta que podría considerarse peor que la ya pactada.
Asimismo, CCOO también dejó constancia de su disconformidad con la forma en que se ha convocado esta nueva sesión negociadora. La convocatoria se ha realizado con precipitación, con menos de 48 horas de antelación, sin consensuar previamente con las organizaciones sindicales una fecha y una hora adecuadas para la reunión. A ello se añade que ya se había fijado la reunión de la COA para la mañana del siguiente día hábil tras esta mesa de negociación, estableciendo de facto un límite previo al margen real de negociación. Este calendario transmite la sensación de que los tiempos y los resultados del proceso están ya predeterminados, dificultando seriamente una negociación pausada, rigurosa y desarrollada en condiciones de verdadera buena fe.
CCOO entiende perfectamente que el Consejo de Gobierno es el órgano competente para aprobar definitivamente el POD. Nadie discute esa competencia. Pero una cosa es que el Consejo de Gobierno decida devolver un texto para revisar determinados aspectos con la intención de mejorar el consenso, y otra muy distinta es utilizar esa devolución para deshacer un acuerdo previamente alcanzado en esta mesa y sustituirlo por otro texto claramente peor en opinión de la representación sindical. Frente a la posición de UGT y CSIF a favor de la primera versión del POD (y abstención de CCOO), la segunda recibió el rechazo de los tres sindicatos.
La pregunta es inevitable: ¿qué valor tiene negociar? ¿Qué valor tiene alcanzar acuerdos si posteriormente pueden ser ignorados unilateralmente por quien los firmó? ¿Qué mensaje se traslada al personal docente e investigador cuando un acuerdo alcanzado tras semanas o meses de negociación deja de ser la referencia válida en cuanto surgen discrepancias políticas internas?
La negociación colectiva no puede funcionar bajo la lógica de que los acuerdos solo son válidos mientras coincidan plenamente con la voluntad posterior del Equipo de Gobierno. Los acuerdos alcanzados en mesa tienen un valor político, institucional y ético que debe ser respetado. De lo contrario, se deteriora gravemente la confianza necesaria para cualquier proceso negociador futuro.
CCOO quiere dejar claro que acudió a la negociación con voluntad real de acuerdo, realizó cesiones y participó de buena fe en la construcción del texto previamente pactado. Y considera especialmente grave que, lejos de partir de aquel acuerdo como base legítima de trabajo, se imponga ahora una propuesta regresiva que rompe el consenso existente.
Por responsabilidad institucional, CCOO seguirá participando en esta mesa y defendiendo los intereses del PDI. Pero también debe manifestar con claridad que este modo de proceder debilita la credibilidad de la negociación colectiva dentro de la Universidad de Granada y vacía de contenido efectivo el papel de esta mesa sectorial.
Lamentamos que el Equipo de Gobierno no haya reconsiderado su posición ni retomado el marco de acuerdo previamente alcanzado, faltando así al respeto del trabajo negociador realizado y el consenso que ya existía entre las partes.
