TRASLADOS A LA UNIVERSIDAD DE GRANADA: MUY DIFÍCIL EN UNOS CASOS, RÁPIDO Y CÓMODO EN OTROS

Si nos preguntase algún antiguo doctorando o doctoranda de la UGR que hoy tenga plaza en otra universidad qué podría hacer para reintegrarse a su universidad de origen le contestaríamos:

  1. Esperar a que en su área haya una necesidad docente que cubrir.
  2. Concursar a la plaza de profesorado ayudante doctor que se convoque.
  3. Ganar y firmar la plaza.
  4. Si ya fuese titular en otra universidad o tuviese la acreditación su contrato pasaría a ser inmediatamente de profesorado contratado doctor.
  5. La plaza de titular se convocaría en el plazo de algunos meses.
  6. Tendría por fin que defender la titularidad en el concurso correspondiente.

Éste es el camino que han transitado ya varios compañeros y compañeras con la titularidad ganada en otras universidades.

Y éste es el camino corto, pues si se tiene la mala suerte de que el concurso de ayudante doctor que se ganó sea impugnado, la plaza de titular no se convocará hasta que se resuelva el recurso, lo que puede sumar bastantes meses a todo el recorrido.

Pero hay otra vía, más rápida y más cómoda, claro que no abierta a todo el mundo.

El próximo Consejo de Gobierno puede aprobar la comisión de servicio de un catedrático o una catedrática (son dos las solicitudes) a la Universidad de Granada; a un área sin necesidades docentes, manteniendo la condición de catedrático o catedrática y con el salario y los complementos íntegros desde el primer día.

No es que estemos en desacuerdo con las comisiones de servicio, podrían ser una forma alternativa a esos traslados entre universidades que no existen.

Pero si ésa es la voluntad de la Universidad de Granada, se debe regular y abrir la vía para que todas las personas interesadas, todos los compañeros y compañeras que desean incorporarse o reincorporarse a la UGR tengan las mismas posibilidades.

También los departamentos y las áreas deben saber que existe la posibilidad de incrementar su plantilla aunque tengan cubiertas sus necesidades docentes.

Y ya si entramos en la comparación entre esta vía rápida y el difícil traslado entre los distintos campus de la Universidad de Granada, parece que al final resultará más fácil venir a Granada desde fuera de la UGR que desde los campus de Ceuta o Melilla.