LA TRANSPARENCIA Y LOS DOCUMENTOS «INTERNOS»

La semana pasada CCOO envió un correo electrónico en que se recogían los documentos con los que cada centro de la UGR está ordenando la docencia que tiene encomendada (aquí la información actualizada).

Según el estado en que se encontraba el proceso publicamos el documento aprobado por la Junta de Centro o las propuestas existentes cuando aún no se había aprobado el documento.

Muchos compañeros y compañeras nos han agradecido la información que hemos proporcionado, de difícil acceso en muchos casos.

Pero también hemos recibido algunas quejas reprochándonos que hayamos hecho públicos documentos “internos”, “no oficiales”, etc., haciendo con ello referencia a las propuestas que se habían llevado a comisiones de gobierno o a juntas de centro.

Nos preocupa hondamente que se considere que los documentos que se presentan para su debate y aprobación en las comisiones de gobierno o en las juntas de centro no se pueden conocer por la generalidad de la comunidad universitaria.

Hemos de recordar que las comisiones de gobierno y las juntas de centro son órganos colegiados de la administración.

Son, además, órganos de representación, en los que sus miembros han sido elegidos por sus compañeros y compañeras, a quienes representan.

Por todo ello, no existe ningún deber de sigilo o secreto respecto de los documentos que se llevan a estos órganos para su debate y aprobación.

Aunque a otra escala, una Junta de Centro es un pequeño parlamento, que aprueba normas que regulan la vida de esa colectividad y, como en los parlamentos, los documentos que se presentan y se debaten DEBEN ser públicos. Es un derecho democrático de los representados y representadas conocer lo que sus representantes van a debatir y, en su caso, trasladarles sus posiciones al respecto.

No debe tener miedo a la transparencia quien no tiene nada que ocultar, y tenemos la plena seguridad de que los miembros de los equipos directivos de los centros y de sus juntas no tienen nada que ocultar.

Sólo hay que acostumbrarse, la transparencia duele al principio pero con el tiempo se revela -como el principio democrático que es- como base de una administración que no genera desconfianza.