MIENTRAS ALUMNAS Y ALUMNOS DE LA UGR TIENEN PROHIBIDA LA ENTRADA EN LAS AULAS …

Una parte significativa del profesorado de la Universidad de Granada habría querido acabar el curso 2019-2020 con algún contacto presencial con su alumnado, por lo menos unas tutorías individuales o en pequeños grupos, la revisión de exámenes en el aula, etc. Lo mismo desean muchos chicos y chicas matriculados en la UGR.

El Equipo de Gobierno ha negado rotundamente tal posibilidad en aras de la seguridad sanitaria.

La única excepción, se nos dijo, sería la realización de la Selectividad (ahora llamada EvAU).

Por ello, vemos con gran sorpresa cómo se nos anuncia por correo electrónico que en las próximas semanas se van a celebrar en distintos locales de la Universidad de Granada y organizadas por la propia universidad actividades presenciales con alumnado ajeno, que no están directamente encuadradas ni en la docencia ni en la investigación (campus infantil de software libre, campus multideporte, campus náutico, y los que estarán por venir).

O sea, que mientras ningún alumno de la Universidad de Granada puede entrar en los recintos universitarios supuestamente para garantizar su salud y la de la población en general, sí pueden entrar niños y niñas que no están matriculados en la Universidad de Granada.

Realmente es difícil de entender.

Celebramos que, por fin, a mediados de junio, alguien se «ocupe» de la conciliación, cuando en los tres meses de confinamiento que acabamos de pasar la Universidad de Granada no se ha preocupado en ningún momento por las condiciones en que sus empleados y, sobre todo, sus empleadas, PAS, profesoras e investigadoras, con menores o dependientes a su cargo tenían que hacer frente al trabajo a distancia.