LA UGR DEBE CONVERTIR EL CENTRO DE LENGUAS MODERNAS EN EJE DE SU POLÍTICA LINGÜÍSTICA

Cuando se puso de manifiesto que el coronavirus iba a tener un gran impacto en la economía del país y de nuestra ciudad la Rectora y la Gerente de la Universidad de Granada manifestaron la necesidad de proteger el empleo.

La UGR ha cumplido ese compromiso y tanto el personal propio como el personal de las empresas subcontratadas han mantenido su puesto de trabajo, para lo cual, a pesar de haberse interrumpido la prestación del servicio, la Universidad de Granada ha seguido abonando a estas empresas los costes salariales.

Pero en este panorama hay una excepción sangrante: en el Centro de Lenguas Modernas -propiedad al 100% de la Universidad de Granada- se ha despedido a 19 personas.

Es cierto que no ha sido un despido definitivo, ha sido un ERTE, digamos un despido temporal. Pero justamente un ERTE es lo que no han sufrido quienes trabajan para las empresas subcontratadas porque la Universidad de Granada ha seguido pagando.

No entendemos por qué los trabajadores y trabajadoras del Centro de Lenguas Modernas, centro que es propiedad exclusiva de la UGR, reciben peor trato por parte de ésta que quienes trabajan para empresas externas. Deben ser iguales.

Por otra parte, nos da miedo que con ocasión de esta crisis en el seno de la UGR se vuelva a hablar del peligro de cierre definitivo del Centro de Lenguas Modernas. Es algo que viene arrastrándose desde lejos, y pareciera que existe en algunos sectores la intención de privatizar este centro o simplemente cerrarlo.

Desde CCOO consideramos necesario evitar que se cierre en la ciudad de Granada un centro público tan prestigioso como el Centro de Lenguas Modernas y se agrave aún más el problema de desempleo que está sufriendo la ciudad.

Desde CCOO creemos que, muy al contrario, la Universidad de Granada debe reforzar el Centro de Lenguas Modernas con un plan de choque, un amplio plan de capacitación lingüística de la comunidad universitaria.

La Universidad de Granada tiene más de 50.000 estudiantes y cerca de 6.000 trabajadores y trabajadoras. Proponemos que la UGR establezca un plan de capacitación lingüística de todas estas personas, encomendando al Centro de Lenguas Modernas esa labor.

Creemos que hoy en día no puede haber una verdadera enseñanza superior que no vaya acompañada de un buen dominio de idiomas extranjeros por quienes la cursan, del mismo modo que la internacionalización de nuestra universidad y del mundo en general necesita, si no exige, que nuestro personal tenga unos conocimientos de lenguas extranjeras superiores a los hasta ahora existentes.

No es razonable que existiendo en el seno de la UGR al mismo tiempo la necesidad de una mayor capacitación lingüística y un centro especializado en dicha formación la Universidad de Granada se esté planteando la posibilidad de acabar cerrando el Centro de Lenguas Modernas.

No debemos permitir el cierre del Centro de Lenguas Modernas, no debíamos permitirlo antes, pero menos aún ahora.