EMPEZAMOS LOS AÑOS 20 (aunque no la década) CON UN NUEVO PLAN DE IGUALDAD

Por fin se ha aprobado el II Plan de Igualdad de la UGR, fruto de un largo proceso de negociación entre el Equipo de Gobierno y los sindicatos, proceso de negociación que empezó con el anterior equipo del Vicerrectorado de Igualdad, al que desde aquí queremos dar las gracias por el empeño en sacarlo adelante.

No fue posible, quizás por las dificultades que puso la representación de CSIF, que a lo largo de las muchas sesiones de negociación ha venido señalando que en la Universidad de Granada NO HAY DESIGUALDAD y que, por lo tanto, la Universidad de Granada NO NECESITA un Plan de Igualdad.

Aparte de la consideración que a cada una y cada uno pueda merecer esta afirmación, lo más sorprendente es que en 2011 el mismo sindicato CSIF no tuviese reparos que oponer a la aprobación del Primer Plan de Igualdad.

Quizás es que consideran que ese primer plan de igualdad fue tan bueno que ha conseguido hacer desaparecer todas las desigualdades entonces existentes. O quizás es que los tiempos políticos han cambiado y ahora se pueden permitir negar la existencia de desigualdades.

Pero más allá de las posiciones de algún sindicato, para la mayoría es indudable que la Universidad de Granada necesita un Plan de Igualdad y, sobre todo, la voluntad política de cumplirlo.

Creemos imprescindible que, tal y como recoge el plan, se refuerce la formación en igualdad de toda la comunidad UGR y, sobre todo, de las personas que ejercen un cargo o una responsabilidad.

Lamentablemente, en el día a día de las consultas que recibimos en esta Sección Sindical seguimos viendo muchas situaciones que no deberían darse si quien toma una decisión tuviese claro qué significa el principio de no discriminación del artículo 14 de la Constitución.

Para empezar, no dejamos de ver casos en que se hace recaer sobre las mujeres consecuencias negativas por el hecho de ser madres. No son lo más habitual por suerte, pero sigue ocurriendo: una parturienta a la que no se le aplaza un examen, un contrato de interinidad que no se renueva a una mujer de baja por maternidad, una mujer embarazada a la que amenazan con relevar de la responsabilidad que tiene, etc.

Existen, además, otras cuestiones más profundas y más difíciles de abordar, como todas las relacionadas con la carrera académica de las mujeres: el retraso en la misma que sufren con respecto a los hombres; la paulatina disminución del número de mujeres a medida que se suben escalones; el currículum mejor que necesitan las mujeres para acceder a un puesto; etc.

Por todo ello, y porque hoy en día las mujeres no están ya dispuestas a seguir conformándose, nos felicitamos por la aprobación del II Plan de Igualdad de la Universidad de Granada y esperamos que se empiece a poner en marcha desde ya.