CCOO pide contundencia ante el posible caso de acoso sexual en la UGR

El probable acoso sexual que se ha conocido a través de los medios de comunicación (Granada Hoy) debería provocar en la Universidad de Granada una revisión de los mecanismos con que se afrontan estas situaciones.

Es cierto que el Protocolo contra el acoso de la UGR, que se implantó en el año 2016, ha supuesto un empujón para la visibilización del acoso sexual, una realidad que existe en nuestra universidad como en otras.

Y también es verdad que en cierta medida la pasividad de la propia universidad es menor que en otros momentos (puede verse el relato de algunos casos del pasado en “El Dardo”, publicación de la Sección Sindical de CCOO en la UGR).

Pero las medidas siguen siendo inadecuadas. ¿Por qué ante la denuncia de unos hechos que probablemente acaben mereciendo la calificación jurídica de acoso sexual la primera medida que adopta la Universidad de Granada se limita a “permitir” que la alumna se cambie de grupo?

¿Acaso no puede la Universidad de Granada decidir la suspensión cautelar de este profesor?

Si es así, si no puede hacerlo, es claro que el Protocolo es insuficiente.

Porque significa dejar que quien parece ser culpable de acosar sexualmente a una alumna pueda seguir impartiendo docencia mientras se dilucida si efectivamente ha habido o no acoso sexual.

No sólo se está revictimizando a la víctima, esa frase que tanto nos gusta en los papeles pero que no sabemos evitar en la realidad.

También se está manteniendo el peligro para el resto de las alumnas de ese profesor.

Por eso, CCOO, que apoyó en su momento este Protocolo, confiando en que fuese un instrumento para combatir el acoso sexual en nuestra universidad, considera que es necesario que se den pasos más rotundos:

  • Que se redacte un nuevo Protocolo en el que queden claras, por ejemplo, las medidas cautelares a adoptar en casos similares.
  • Que mientras, la Universidad de Granada y su Equipo de Gobierno, la Unidad de Igualdad y la Inspección de Servicios actúen con toda la contundencia posible cuando se produzca un caso como éste.

Porque, en definitiva, hemos de preguntarnos, cuando existen indicios tan claros,

¿PUEDEN RECAER LAS CONSECUENCIAS DE LA DENUNCIA
SOBRE LA PROBABLE VÍCTIMA
?