REPARTO DESIGUAL DE LA DOCENCIA

Los datos son concluyentes, un 20% del profesorado de la UGR imparte más de 24 créditos reales

Por Sección sindical de CCOO en la Universidad de Granada ®


Los datos sobre la docencia en grados y másteres impartidos en el presente Curso 2013-2014 revelan las profundas desigualdades en el reparto de la carga docente:
 
 
Más de un 20% del profesorado a tiempo completo de la Universidad de Granada imparte más de 24 créditos (reales). Esto echa por tierra la afirmación de que pese al aumento de los máximos hasta los 32 créditos la docencia realmente impartida por el profesorado sólo ha superado los 24 créditos en un número reducido de casos. Esta afirmación ha sido cansinamente reiterada por el equipo de gobierno y, en muchos casos, ha servido de "excusa" a quienes votaron en el Consejo de Gobierno esta medida para considerar de poca importancia su voto y así aplacar su mala conciencia.
Al mismo tiempo, casi un 15% del profesorado imparte menos de 12 créditos, con lo que, en caso de que en sus áreas la media docente sea superior a 12 créditos (situación que hemos comprobado que se da en la mayoría de las situaciones), estarían incumpliendo la normativa del Plan de Ordenación Docente. Es de destacar que entre estas personas se encuentran varios vicerrectores y vicerrectoras y otros cargos del equipo de gobierno y, aunque CCOO considera que la carga docente de algunos cargos debería reducirse para poder dedicarse con tranquilidad a su actividad de gestión, no nos parece correcto que infrinjan las mismas normas que ellos aprueban en el POD.
En concreto en la siguiente gráfica vemos cómo algunos profesores a tiempo completo de esta universidad imparten 6 créditos, 8 créditos, incluso 1 ó 2. Mientras, otras personas imparten 30 créditos, e incluso algunos más de 32 créditos, aunque no sabemos si voluntariamente o por imposición de su departamento:
 
Hay que destacar que en todos los casos estamos hablando de la docencia realmente impartida, es decir, sin aplicar compensaciones ni reducciones. En definitiva, vemos que las circunstancias en que cada profesor o profesora desarrolla su actividad docente (y por lo tanto, también las restantes, en particular la investigación) no son las mismas, pese a lo cual, a la hora de fijar tanto nuestras retribuciones, como la evaluación de nuestra actividad docente y, sobre todo, nuestra actividad investigadora, se nos juzga con el mismo rasero.